L[i/o]ving cities


La crisis económica ha hecho saltar por los aires varios mantras que se venían repitiendo en los últimos tiempos. En el número uno, sin duda, se encuentra aquel que dice que los pisos nunca bajan de precio, a muy corta distancia se encuentra otro que asegura que las previsiones de tráfico siempre se quedan cortas.

Pues bien, el asumir estos dos tópicos ha generado dos situaciones difícilmente abordables por aquellos que invirtieron en activos relacionados con vivienda y con infraestructuras. Así, sin entrar a valorar las causas que llevaron a esas inversiones, la necesidad de las concesiones o los métodos de cálculo de tráficos, si que observamos unas consecuencias bastante diferentes en la resolución que se está tomando para ambos problemas.

Comencemos, respecto a la vivienda, tenemos dos actores principales los hipotecados y los prestamistas, ciudadanos y entidades financieras respectivamente. En este caso, como bien es sabido, los hipotecados han tenido que hacer frente al pago de su deuda bajo la posibilidad de la perdida de la propiedad de sus activos en caso de impago, asumiendo, además, una minusvaloración de los precios de mercado de sus activos en la mayoría de los casos.

Sigamos, respecto a las concesiones de infraestructuras, tenemos dos actores principales, las concesionarias/constructoras y el estado. Pues bien, en este caso, existe una minusvaloración de las inversiones realizadas debido al menor tráfico que soportan las concesiones y, por ello, el estado parece que va a acudir al rescate de las concesiones (http://urlcut.com/1xvha). En este caso, el estado parece que va a pagar por la mala valoración inicial realizada, este pago, de una u otra forma, parece que deberá saldarse en forma de generación de deuda estatal, que ya sabemos quién la acaba pagando. Cabe señalar que, en este caso, parece existir un sorprendente consenso parlamentario a cerca de la necesidad del rescate de las concesionarias.

Como se puede observar, nos encontramos ante dos formas de proceder bastante diferentes ante dos problemas de minusvaloración de activos y de falta de ingresos para el pago de deuda aparentemente similares. Sin embargo, para mi gusto, lo mejor viene ahora. Aún entendiendo que se produjese un rescate de las concesionarias, ¿qué sucede con la propiedad de los activos en infraestructuras? En el caso de las viviendas, como parece razonable, la propiedad pasa al que finalmente se hace cargo del pago de la deuda, en el caso de las infraestructuras no, es mas, parece que hasta se alargará el régimen concesional para mejorar el equilibrio económico-financiero. El argumento que se esgrime ante esto es que al estar hablando de una concesión, las infraestructuras son de por sí públicas ya que acabarán revirtiendo en el estado, por tanto, poco se puede hacer en el tema de la propiedad.

Yo, ante este argumento, me atrevo a apuntar que las concesionarias tienen un valor de mercado en el que se refleja el valor de sus inversiones en infraestructuras. De esta forma, si las concesiones van muy bien, sus acciones suben y si van muy mal sus acciones bajan, por tanto, entiendo que está plenamente justificado el entrar en el capital social de las concesionarias como organizaciones que están soportando la concesión, ya que, como se ha explicado más arriba, no se puede entrar en la propiedad del bien fruto de concesión.

Esto, que podría parece cogido con pinzas, se puede defender a través de tres aclaraciones que refuerzan la idea central. En primer lugar, los accionistas de las concesionarias cobran dividendos independientemente de que el dinero provenga de beneficios o de rescate de pérdidas (Link con información sobre la previsión de dividendos de las empresas del IBEX en 2010 http://urlcut.com/1xvkp). En segundo lugar, las concesionarias tienen la “sana costumbre” de renegociar cada una de sus concesiones independientemente, es decir, que si una va mal, se renegocia esa concesión sin importar el balance global del conjunto de sus inversiones que puede ser perfectamente positivo (Imaginemos que tenemos tres fábricas, que una va mal y las otras dos bien. Bien, se trataría de que podríamos cobrar los beneficios de las fábricas que van bien y pedir dinero para que la fábrica que va mal no quiebre). En tercer lugar, igual ya nadie se acuerda de Gordon Brown, pero ni los aclamados Obama, Merkel o Sarkozy se atrevieron a hacer lo que este dirigente hizo en su día en la crisis bancaria, que fue aportar capital a las entidades financieras a cambio de entrar a formar parte del accionariado de los propios bancos intervenidos, llegando a alcanzar, por ejemplo, hasta el 70% de las acciones del Royal Bank of Scotland (http://urlcut.com/1xvhd).

Con todo lo dicho, parece ser que nos tocará pagar jugando a rojo y a negro al mismo tiempo.

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Comments on: "EL RESCATE DE LAS CONCESIONES DE AUTOPISTAS" (3)

  1. pascual said:

    …mmmm.. no está mal , pero yo me sigo quedando con las nuevas faldas de las japonesas.

  2. jesús said:

    Hola José,

    Desconocía el asunto. (ahora le estoy dedicando algo de tiempo a la literatura) y me parece interesante para comenzar a hablar.

    Ojo, que es muy fácil enredarse.

    Te preciso que los hipotecados y los prestatarios son los mismos. En general no es que me den mucha pena.

    Me parece bien la analogía planteada, pero como casi siempre en esta vida, el tamaño importa. Es decir que ni a tí ni a mí nos van a rescatar, pero si fueramos una gran promotora con una deuda billonaria no les iba a quedar otro remedio. Si recuerdas tratamos este tema en clase con Vicente Salas. El viejo aforismo de que si le debes 100.00 euros al banco el problema lo tienes tú, pero si le debes 1.000 millones el problema lo tiene el banco. En definitiva que no puedes prescindir del tamaño al estudiar la cuestión.

    En cuanto a la forma de implemenar el rescate, efectivametne si estamos con el mercado, parece más razonable que la concesionaria amplíe capital y el estado compre las acciones antes que darle una subvención (si es que este es el caso). En ambos casos hay que tener en cuenta que el deficit público aumentará.

    En este sentido te recuerdo que Obama si que compró acciones de GM ni más ni menos. Tendría que confirmar si no hizo algo parecido con alguno de los bancos con problemas. Ya sabemos que Bush no ayudó a uno .. . y también lo que pasó después.

    • Hola Jesús,

      Me alegra tu participación, espero que sea un incentivo para todos.

      Respecto a lo que planteas, lo primero ya he puesto prestamistas, un pequeño lapsus.

      Lo segundo, no es que yo le deba 100.000 euros al banco es que un millón de españoles se lo deben, por tanto yo creo que no es un problema de tamaño sino un problema de posibilidad de realizar presión directamente sobre el poder, que es fundamentalmente lo que quería abordar con el post.

      Finalmente, ahora que lo comentas, no recordaba que Obama había comprado acciones de GM pero, efectivamente, si lo hizo. Respecto a los bancos creo que realizó préstamos en algunos casos.

      Seguiremos debatiendo sobre el tema

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